Un accidente de dron es un suceso relacionado con la operación de una aeronave no tripulada que provoca, o puede provocar, daños personales, daños materiales, pérdida de control, colisión, caída del UAS o interferencia con otras aeronaves. En el marco europeo, la notificación de sucesos tiene finalidad preventiva: recopilar información para evitar futuros accidentes, no para atribuir culpas.
En España, AESA indica que los operadores UAS deben notificar sucesos cuando se hayan causado lesiones mortales o graves o cuando estén implicadas otras aeronaves distintas de aeronaves no tripuladas. En caso de accidente o incidente grave, debe notificarse tanto a AESA como a la autoridad de investigación de accidentes.
Los accidentes más habituales pueden clasificarse así:
Se produce cuando el dron pierde sustentación, energía, control o estabilidad y termina impactando contra el suelo. Es frecuente en fallos de batería, pérdida de enlace C2, fallo de motor, errores de pilotaje o condiciones meteorológicas adversas.
Puede afectar a árboles, edificios, antenas, tendidos eléctricos, grúas, vehículos, estructuras industriales o mobiliario urbano. Suele estar relacionado con mala planificación, vuelo BVLOS no autorizado, sensores desactivados, escasa visibilidad o exceso de confianza en sistemas anticolisión.
Es uno de los escenarios más relevantes desde el punto de vista jurídico y operativo. Puede producir lesiones por impacto directo, hélices, caída de carga útil o fragmentos tras la rotura del UAS.
El dron continúa volando sin responder adecuadamente al piloto o sistema de control. Puede deberse a pérdida de enlace C2, fallo GNSS, interferencias electromagnéticas, errores de configuración del RTH, viento, fallo de brújula o software.
La pérdida del enlace de mando y control no siempre acaba en accidente, pero es un suceso crítico. El comportamiento dependerá de la configuración: RTH, aterrizaje automático, estacionario, ruta de contingencia o activación de sistemas de terminación de vuelo.
Es uno de los escenarios de mayor gravedad: aproximaciones indebidas a helicópteros, aviones, aeronaves de emergencias, aviación general, policía, SAR o medios contra incendios. En Europa se considera especialmente relevante para la integración segura de UAS en el espacio aéreo.
Los shows de drones presentan riesgos específicos: errores de carga de trayectoria, geocercas mal configuradas, fallos de sincronización, colisiones entre drones y caída sobre público. Un caso reciente investigado por la NTSB en Orlando, ocurrido el 21 de diciembre de 2024, implicó drones fuera de trayectoria, colisiones y lesiones graves a un menor.
Las causas suelen agruparse en cinco bloques: